LOS OBISPOS DE LA GALLAECIA.
La cultura de Silo.
Conozcamos un poco más a la figura clave de la irrupción de las órdenes monásticas y sus ordenamientos. San Fructuoso de Braga o del Bierzo. Se desconoce la fecha de su nacimiento muriendo en Braga el 16 de abril de 665. Con sus dos pactos monacales, estableció las bases del ordenamiento de los monasterios. En el X Concilio de Toledo, fue elegido Arzobispo de Braga y Metropolitano de Galicia. La vida de San Fructuoso coincide con el reinado de los reyes Chindasvinto y Recesvinto siendo conocida fundamentalmente, por la biografía que pocos años después de su muerte, escribió un discípulo suyo, que algunos han querido identificar con San Valerio del Bierzo, aunque también parece que hay que asociar con algún monje anónimo de la zona de Braga y más concretamente, del monasterio de Montelios.
Según su biógrafo, Fructuoso pertenecía a una importante familia de la aristocracia visigoda y por sus venas corría sangre real, emparentado con el rey Sisnando 631-636, ignorando el lugar (quizás Toledo) y la fecha de su nacimiento.
El biógrafo quizás nos quiso decir que el padre pertenecía a la orden de Dux exércitus Hispaniae,, un rango similar a un corregidor regional. con capital en Braga y con territorios que alcanzaban la zona berciana para su fiscalización ya que su familia poseía importantes propiedades en la región del Bierzo.
Hacia el año 625 se presentó al obispo de Palencia, llamado Conancio, para ser admitido en la clericatura, sin renunciar a sus bienes y criados. Diez años más tarde, sin embargo, acompañado de algunos familiares y vasallos se hizo monje, fundando el monasterio de Compludo (León).
Fueron tantos los que decidieron abrazar su modo de vida, que resolvió escribir para ellos una Regula Monachorum, muy inspirada en la de San Isidoro, pero extrema por su rigorismo y austeridad.
El año 646 consiguió del rey Chindasvinto un documento por el que confirmaba a Compludo en la posesión de todos sus bienes, amenazados por la avaricia de alguno de sus parientes. Abrumado por las continuas visitas que le estorbaban en su soledad, Fructuoso renunció a la dignidad abacial y se adentró en los montes para llevar vida eremítica. Pero nuevamente acudieron a él numerosos discípulos, para quienes fundó San Pedro de Montes (León).

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